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Desde el estudio
Astrolab-iO: Sonido en tiempo y espacio
Éste es el nombre del proyecto de los músicos Alejandro Otaola y Javier Lara, quienes junto al ingeniero Mintel Alonso, han grabado, en Estudio 19, un álbum de sonido cuadrafónico en formato binaural. Paisajes sonoros, improvisación, diseño y corrientes analógicas que de alguna forma homenajean las exploraciones de la Kosmische Musik de los años setenta, son parte del sonido de Astrolab-iO.
Esperar siempre algo diferente
“Todo comenzó porque tengo un trio de improvisación con Aarón Cruz y Patricio Iglesias y hubo un concierto al que invitamos a Javier”, inicia Alejandro Otaola. Él llegó con parte de su “nave espacial” y entonces, al terminar surgió la plática de que un día estaría muy bien probar algo nada más con los modulares y la guitarra. Así surgió el proyecto, hace dos años”.
“Es muy raro todo, porque esto que cuenta Alex sobre el inicio de Astrolab-iO es el inicio de un proyecto muy peculiar”, continúa Javier Lara; “porque no es una banda en el sentido tradicional del término. Es más bien como un laboratorio de experimentación. Salimos al escenario y no sabemos qué vamos a tocar; nuestras presentaciones son como efímeros sube y baja, irrepetibles por las condiciones en que se desarrollan. Alex comenzó tocando la guitarra colgada de manera tradicional y después optó por tenerla en una mesa… en el escenario fuimos descubriendo un nuevo formato”.
Alex complementa el concepto: “Es un ejercicio de experimentación, determinado por el equipo que llevamos al concierto en particular, porque no siempre llevamos lo mismo. A partir de eso, alguien de los dos echa a andar algo y de pronto eso mismo comienza a cambiar eventualmente y se transforma en la siguiente sección. Así como hay secciones increíbles, hay momentos de búsqueda en donde estamos buscando hacia dónde dirigir todo. Es como una analogía de lo que hacía Keith Jarrett hace cuarenta años: el público iba a ver qué pasaba ese día. Él no estaba sujeto a nada, ni tocando estándares, blues o jazz. Lo nuestro, en ese sentido experimental, es un ejercicio similar”.
“Esto es algo que nos hace cruzar varias disciplinas que abordamos como artistas. Es un ejercicio de improvisación, pero también yo lo veo como composición. Estamos componiendo en tiempo real algo que en ese momento el público capta y ya que lo estabilizamos pasamos a otras cosas. Por otro lado, esto es un proceso de empleo de tecnología; es diseño de sonido, algo en lo que yo me inclino más. No llevo presets, voy construyendo todo desde cero y lo que se logra es un sonido único que no podré replicar después. Por otro lado, está el tema de la cuadrafonía, en el que vamos interviniendo el espacio sonoro. Decidimos lo que vamos mandando a cada bocina, ocupando el espacio de la manera en que nos nace en ese momento”, Javier afirma y continúa: “Es un cruce de muchas cosas. Improvisación, composición, diseño y espacialización sonora. Es algo que vamos sintiendo. Es un reto y como tal, habiendo tantas variantes en la mesa, es algo completamente distinto siempre”.
Improvisar con un propósito
“El equipo lo decidimos para cada presentación, dependiendo de qué es lo que siente y desee cada uno de nosotros. Por ejemplo, a partir del segundo concierto llevé un Octapad de Roland para tocar ciertas cosas y percusiones, pero no lo estoy usando de manera limpia, sino que lo proceso a través de pedales de guitarra. El resultado del sonido que pasa por una distorsión y un delay no es el mismo para nada. Todo se vuelve más un ejercicio de diseño que de ejecución y en conjunto se genera ésta última, pero cada uno está pensando más en términos de diseño sonoro”, narra Alex Otaola.
“Siempre nos encontramos con sorpresas”, explica Javier Lara; en este caso, en el modular, de pronto hago un patch que tal vez sea por accidente, pero resulta muy interesante. Las herramientas sí nos condicionan en un sentido, pero también el reto es sacarlo con lo que tengamos disponible, por ejemplo, cuando tocamos en San Luis, por la distancia no pudimos llevar mucho equipo. Esa vez no llevé modulares, llevé sintetizadores pequeños y fue un concierto peculiar. Las herramientas son importantes, pero lo más importante es hacer con lo que hay. Otra cosa para nosotros es que, por ser dos músicos y porque constantemente aún van surgiendo ideas, es básico el uso de loops. Entonces el live looping es básico. De pronto si algo nos gusta, alguna línea melódica, la dejamos como base y sobre eso vamos tejiendo capas”.
Alex narra la forma en la que iniciaron el proceso de grabación en Estudio 19: “Trajimos todo lo que tenemos, estuvimos aquí grabando durante seis horas con distintos instrumentos y eso lo condensamos en 45 minutos de música. Entonces, al escucharlo no podemos saber qué sonidos hizo quien”. Javier por su parte, dice: “La decisión de grabar fue casi inmediata. Entramos al estudio después del segundo o tercer concierto, comenzamos a mezclar tiempo después y la decisión fue temprana porque siempre tuvimos la intención de capturar algo que replicara la experiencia de Astrolab-iO en vivo”.
“Después de grabar, el siguiente proceso fue tardado porque había que catalogar todo. Sentarse a escuchar para ver qué embonaba con qué, para armar un disco que fluyera de forma completa. De pronto hay, por ejemplo, un track que dura veinte minutos, pero no son continuos: son cuatro secciones distintas que se grabaron ese día y que se unieron. Ya después fuimos agregando algunos sampleos y overdubs. Todo esto extendió el proceso de gestación del álbum”.
La ingeniería
Mintel Alonso explica su proceso de trabajo en Estudio 19: “La complicación al grabar el álbum fue la seguridad de que tuviéramos por separado las diferentes informaciones, porque no sabes qué se puede usar y si traes cosas que ya están sumadas, ya estás casado con ellas. Pero bueno, la idea era tener todo el material por separado en el momento para tener la misma separación de canales y que justo todo este proceso que de algún modo se estaba previendo estuviese cubierto. Otra cosa que sí es una maravilla es que todos los instrumentos son analógicos, no es una computadora con un software, entonces todo se está generando con electrónica real. El sonido de fuente ya es muy enriquecido. Desde ahí tenemos una gran ventaja. Después sumar toda la parte donde entra el estudio como un instrumento musical eran el otro reto. Buscar equipo periférico compatible con todo”.
“Nivelar sonido es muy complicado porque son muchas etapas, desde que se genera la frecuencia pura hasta que ya la tienes en la bocina”, menciona Mintel. “Toda la serie de procesos que le vas sumando vas teniendo señal a ruido y tienes que estarlos nivelando, que no saturen, que no se salgan de control, que el sonido continúa siendo agradable, que no comiences a introducir tú mismo en esa cadena ruido dentro del ruido. Sabemos lo que es información no deseada”.
“Los chicos trajeron todos sus juguetes. Yo exhortaría a cualquier proyecto que si quiere hacer algo, la mejor manera de hacerlo es ésta. Puedes tener muy planeado todo lo que vas a grabar, pero aún así, debes tener las mejores herramientas para poder grabar lo que quieres en el momento que lo quieres porque todo esto es como tomar una fotografía: solo tienes una oportunidad para hacerla. A veces las sesiones de grabación te frenan respecto a tener mucho, pero tú estás en la creatividad del momento, no son herramientas para ver qué puede hacer el equipo. La verdadera experimentación es el trabajo creativo que en el momento se hace con el instrumento”.
Javier añade: “La importancia de hacer la mezcla en Estudio 19 era preservar el sonido analógico. Teníamos conceptualmente claro cómo queríamos que fuera la mezcla, pero Mintel fue fundamental para aprovechar y mejorar todo. Para ayudarnos con el sonido cuadrafónico”.
“Teníamos temor de perder una generación de calidad en hacer la transferencia de cuadrafónico a binaural. Sin embargo, primero tuvimos que tener todo listo para después poder hacer la transformación para seguir experimentando y hacer de esto algo muy particular. Decidimos continuar manteniendo la singularidad del sonido con esto. Todo tiene que estar perfectamente ajustado conforme a tus parámetros. Cuando estás entendiendo lo que ellos están buscando, por ejemplo si piden que algo suene al interior de un clóset (seco), claro que a veces te hablan de que tienes que recurrir a un aparato periférico para emular un espacio, tienes que decidir cuál de todos los reverbs vas a usar. Entonces lo que haces es dar opciones fáciles para que precisamente no perdamos ese hilo creativo, porque si no, vamos a usar seis horas para escuchar cada reverberación. Tener muchos equipos no implica que debas usar todo, porque estás agregando variables y perdiendo objetividad, se sobreproduce”.
Alex Otaola habla más acerca de la grabación: “No se hizo cuadrafónica. Las disyuntivas comenzaron cuando íbamos a mezclar. No sabíamos cómo quedaría. Javier, muy inteligentemente, abogó por la mezcla cuadrafónica. Yo estaba un poco renuente a eso, porque pensaba que sólo en 5.1 podría escucharse, para gente con home-theater, pero una vez que comenzamos a mezclar no pudimos dejar la idea del cuadrafónico, porque el proyecto era así; debía seguir teniendo la intención de espacialidad. Lo que pasó fue que comenzamos a pensar en el binaural, colocamos las cuatro bocinas y en medio la cabeza binaural. En este etapa del proyecto se sumó la valiosa colaboración de Neumann, a través de Sennheiser México. Gracias al apoyo de Neumann, de la mano de Julio Bracho en México, recibimos desde Alemania el micrófono KU-100 -la famosa Dummy Head para captura binaural- que nos permitió conseguir un increíble transfer de cuadrafónico a binaural. Finalmente, esta captura binaural fue masterizada por Luis F. Herrera en MasterheadLab Mastering, en la ciudad de Nueva York.
Mintel finaliza con el entusiasmo que le provoca el proyecto de Astrolab-iO: “No me queda duda de que escuchar esto será un gran viaje. Al final, tu cabeza está traduciendo un espacio. Si vas bien aislado con audífonos tendrás frente a ti un escenario surrealista con todo este soundtrack. No es una grabación estéreo, sino una grabación binaural, donde la espacialidad nos hará voltear para buscar dónde se encuentra cada una de las partes”.
Entrevista: Nizarindani Sopeña / Redacción: Michel Loeza / Originalmente publicado en la revista Sound:Check Magazine, septiembre de 2016.
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CRÉDITOS:
Música compuesta y producida por Astrolab-iO
Astrolab-iO son:
Alex Otaola y Javier Lara
Producción ejecutiva: Javier Lara, Alex Otaola, Francisco Miranda y Mintel Alonso
Grabación en vivo, mezcla cuadrafónica, master estéreo y captura biaural por Mintel Alonso en Estudio 19, CDMX, MÉXICO. Asistente: Raúl Durant
Master biaural por Luis F. Herrera en MasterheadLab Mastering, Nueva York, USA.
 
Esta nave llegó a buen puerto gracias a que Julio Bracho y Sennheiser México solicitaron a Neumann Alemania el KU100 Binaural Head.
 
Diseño de portada: Rogelio López
 
© 2016. Astrolab-iO. 

 

 
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– Brian Eno